sábado, 17 de noviembre de 2012

Publicidad televisiva sobre el Fomento de la Lectura


Recientemente, el Ministerio de Cultura ha publicado distintas campañas para el Fomento de la Lectura, sobre todo entre los jóvenes y entre los niños. He aquí dos ejemplos:

En el primer anuncio, el mensaje va dirigido fundamentalmente a los jóvenes a los que se les avisa de que para ser personas interesantes hay cultivar el intelecto. ¡Que mejor manera de hacerlo que sumergiéndose en la lectura de un buen libro en cualquier momento y lugar!  






En el segundo, se pone de manifiesto la importancia que tienen los padres en la educación de los hijos ya que ésta empieza en casa con el modelo de comportamiento y habitos de los padres. Si los padres proyectan un interés por la lectura, los hijos imitarán esa conducta y serán un reflejo de la sociedad en la que viven.




Publicidad televisiva sobre la creación y/o eliminación de estereotipos


Este anuncio publicitario pudo verse en televisión en el año 2008 y es un claro ejemplo de alabanza a la espontaneidad y naturalidad... Igual que es natural el refresco Trina, envasado sin burbujas, sin conservantes, sin excesivas complicaciones, así lo es la gente que lo toma.



En este otro anuncio de Orange Obox, un proveedor de servicios para teléfonos móviles, se defiende el mensaje de que hombres y mujeres pueden hacer las mismas cosas, tener los mismos comportamientos en prácticamente todos los ámbitos...rompiendo estereotipos y roles sexistas incrustados en la sociedad actual. Y curiosamente el producto que tratan de vender no aparece hasta el final, sólo se sugiere por el color naranja de los asientos del metro, el color corporativo de la compañía Orange.



domingo, 11 de noviembre de 2012

El artículo de costumbres del siglo XIX.

En el S. XIX,  vinculado estrechamente a la prensa periódica, se desarrolla un nuevo género literario en prosa: el llamado costumbrismo. Esta literatura ya tenía sus antecedentes en el Barroco, cuando no eran extraños los cuadros de costumbres en los que se satirizaban actitudes de la época. Pero en los artículos costumbristas del siglo XIX dos elementos adquieren importancia: la sátira política y el énfasis en lo pintoresco. Los costumbristas renuncian a la representación literaria del hombre abstracto y universal y se centran bien en seres concretos, bien en alguna forma de comportamiento colectiva. En este sentido, suelen distinguirse dos variantes del artículo de costumbres: el tipo y la escena. 

  • El tipo es el retrato de un solo individuo que destaca por alguna particularidad (su oficio, su lugar de origen, sus ropas, su carácter, etc.). 
  • En la escena intervienen diversos personajes con los que el escritor pretende describir una costumbre peculiar del país.

La castañera. Los españoles pintados por sí mismos
En algunos escritores, como Larra, se advierte su interés en censurar costumbres caducas, por lo que, en su caso, puede hablarse de un costumbrismo progresista. Sin embargo, lo habitual es un costumbrismo conservador y estático, cuando lo que predomina es la nostalgia, el deseo de salvar las costumbres que se están perdiendo y el interés por el registro folclórico de muchos componentes de la cultura tradicional. Por todo ello, junto a la narración es muy importante la descripción, que aproxima a veces estos cuadros de costumbres a la pintura, al intentar fijar de forma plástica la realidad que pretende retratar. La vinculación con la pintura-y de ahí el adjetivo pintoresco con que se les suele calificar- se anuncia muchas veces de manera expresa. Así, el libro coletivo más interesante del costumbrismo español se titula Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844) y va acompañado de ilustraciones a las que en ocasiones hacen referencia directa los textos literarios de algunos de los noventa y ocho artículos que componen la obra, todos ellos dentro del sugénero costumbrista del tipo: el torero, la castañera, el aguador, el contrabandista, la cigarrera, etc. 

Aparte de Larra pueden mencionarse entre los costumbristas las figuras de Serafín Estébañez Calderón y de Ramón de Mesoneros Romanos.